Desde hace tiempo en Galicia, se vienen haciendo trabajos de recogida (recollida) en las aldeas de lo que son nuestros bailes tradicionales. Cuando algún colectivo o persona física va a una aldea, lo primero que hace, es, buscar alguna persona que sepa bailar y ahí empieza su trabajo “de investigación”, tras entrar en contacto con esa persona, le pregunta si ¿recuerda algún baile? Ahí empieza la verdadera “recollida”, este trabajo meritorio, en lo que tiene de investigación, se queda cojo al no existir una base sobre la que fundamentarse. Los que filman esos bailes, se limitan a tomar constatación del baile que se está realizando, pero no van más allá. No existe en Galicia un método que normativice esas investigaciones, unas normas que dicten el valor real del baile recogido. Por otra parte, se le pone al baile mostrado por el informante, el nombre de la zona donde ha sido encontrado; pues bien, en mi opinión considero que no debe ser así, debemos seguir el camino indicado por nuestros predecesores, tomemos como ejemplo el trabajo de Toner y Bal y Gay en su Cancionero Gallego-Cancionero Musical de Galicia, donde enumeran las canciones, músicas y bailes, y, colocan al lado el lugar de recogida, eso es metodología.
No se pude decir que un baile o una canción se llama (Muñeira de Gargamala) pues si seguimos el método iniciado por Sebillot, para poder denominar un baile son ese nombre ha de ser bailado por un numero representativo de personas en ese pueblo – no entremos entonces si ese baile se puede llamar “baile o danza”, eso queda para más adelante- y tampoco debemos caer en la perversidad de querer ser los abanderados de la búsqueda en ese pueblo a donde hemos ido a investigar. Por otra parte debemos constatar si ese baile es popular o folklórico, analizar con la metodología que nos dejo Carlos Vega, el recorrido del baile “recollido”, y, analicemos los precedentes del mismo.
Muchos han sido los bailes que hoy en día se exponen, en tarimas públicas, con nombres de pueblos o lugares, fruto de un “trabajo de recollida”, no tengo nada en contra de estos trabajos, todo lo contrario, tan solo cuestiono la forma de llamarle o bautizarla. La perfidia comienza cuando se busca un protagonismo en los diversos festivales o concursos de baile, creando modas sin fundamentos científicos –soy de los que piensa que el folklore es una ciencia-, se ha ido creando una cierta competitividad entre grupos de baile, que han provocado esa falta de coherencia en los trabajos de campo, y cayendo en ocasiones en un folklorismo –excelentemente estudiado por Josep Martí , en su libro “El Folklorismo, uso y abuso de la tradición”- que debemos diferenciar de folklore.
Existe también un cierto cainismo en esos trabajos de campo, son muchas las personas que les guardan con celo excesivo, no dejando que nadie los baile o negándose a enseñarlos a otros grupos de baile, este hecho se va acabándose con las nuevas tecnológicas al copiarles en los diferentes festivales. Apelo por tanto a la responsabilidad de ciertos grupos que por diferentes motivos se han convertido en referente dentro de nuestro folklore.
Quiero al tiempo apelar a la responsabilidad de todas las personas y grupos que hacen esos trabajos de campo, para que echen un vistazo al Cancionero Musical de Galicia (Fundación Barrie de la Maza) donde Carlos Villanueva da una verdadera lista metodológica para los trabajos de recollida, (autor, colaborador, informantes, taxonomía, encuesta, etc.) y cuando suban una pieza a cualesquiera escenario, sea una pieza investigada con todas las de la ley.
Al tiempo invitaría a las personas y grupos a crear algún organismo que prosiga el trabajo iniciado por Doña Emilia Pardo Bazan en 1883 en la ciudad de la Coruña al crear la Sociedad del Folklore Gallego y de esa forma coordinar, aglutinar, regular, etc, los trabajos de campo, no hemos de temer a la crítica constructiva, al debate positivo, siempre que estas críticas y debates se hagan con base y fundamento.
Hoy quiero rendir homenaje a una persona que ha sido informante de bailes a muchas personas y grupos que se acercaron a él haciendo trabajos de recollida, dicha persona en estos momentos se encuentra en un hospital y hace días he ido a visitarle a la habitación del centro médico y la pregunta ha sido obvia ¿viulle a visitar moita xente do baile? No quiero reproducir su respuesta por respeto a el mismo. Han sido muchos los que se acercaron a Freaza (pueblo de origen de dicha persona) a grabar los bailes que este señor hacia, pero pocos (o ninguno) le ha ido a visitar en estos momentos difíciles. Dicho informante, entre otros quehaceres en su aldea, tenía la habilidad de ser un buen matarife, en cierta ocasión compartí con él una matanza, tras varias rondas de aguardiente de herbas, empezó la fiesta, los cantos de pandereta, y, cómo no, el baile, entre risas y copas, su sobrina le dice:
-¡Mira que inventas bailes meu tío!
-¡Bueno un fai o que pode Nieves!
Algunas habían sido las ocasiones en las que el mismo me comentara sobre los que se acercaban a su aldea y creían a pies juntillas lo que él hacía en el baile.
No quiero criticar gratuitamente a las personas que grabaron sus bailes y los subieron a los escenarios, tan solo pido coherencia en las investigaciones (pero eso será tema de algún otro comentario).


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